El hombre en el castillo

Alemania y Japón han ganado la segunda guerra mundial y que se han dividido los Estados Unidos. La estrecha franja que queda, la Zona Neutral, una especie de tierra de nadie que queda asfixiada por las dos potencias ganadoras del conflicto y amenazada tanto por la propia convivencia entre refugiados como de la posibilidad expansionista de ambos imperios.

Que pasaría si… esta es la idea con la que el genial escritor Phillip K. Dick desarrolla en una de sus mejores obras “El Hombre en el Castillo“.

Ambientada en un año 1962 alternativo, el Reich alemán todavía está gobernada por un anciano Adolf Hitler. El Imperio Japonés administra la Costa Oeste de los antiguos Estados Unidos. Los funcionarios japoneses están obsesionados con las costumbres populares y con los objetos de la cultura pop de los derrotados americanos.

Cada uno de estos dos regímenes sangrientos aplica una considerable cantidad de represión y violencia en sus respectivas zonas de los antiguos Estados Unidos. Pero también existe una «guerra fría», una considerable tensión entre Japón y Alemania, que está a punto de convertirse en una guerra. Su protagonista femenina, Juliana Crane (Alexa Davalos) recibe de manos de su hermana unas películas que muestran una realidad alternativa en la que los aliados ganan la guerra. Además le sumamos la actividad subversiva de la Resistencia en ambos bandos del eje que juegan al todo vale la convierten en una serie de espias de ambientación muy cuidada.

Dick construye una narra­ción compleja de muchos niveles unidos entre sí por las referencias al I Ching, el antiguo oráculo chino, que entrelaza con la idea de los mundos paralelos y alternativos… ideas fascinantes que traen de cabeza a la física actual.

Video extraído de "Profetas de la Ciencia Ficción"

Muchos argumentos de Philip K. Dick son demasiado complejos a nivel conceptual como para ser adaptados fielmente. Las adaptaciones a la pantalla de Phillip K. Dick que han funcionado artísticamente casi siempre han necesitado romper con las novelas de base, que suelen ser demasiado retorcidas y repletas de metafísica extraña. Por ejemplo, otra de sus novelas más famosas, Blade Runner triunfó artísticamente en el cine, no porque era una adaptación fiel de Sueñan los androides con ovejas eléctricas. La película de Ridley Sott (que también produce esta serie) jugó con una magnífica estética más que con el contenido.

Trailer Oficial de la Serie:

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